La ministra de Salud, Ximena Aguilera, enfrenta una fuerte controversia tras conocerse la operación de cadera realizada a su madre bajo un sistema de atención acelerada en el Hospital del Salvador. El caso generó una crisis política que ya provoca cuestionamientos incluso dentro del oficialismo.
La ministra se encuentra de vacaciones durante esta semana y retomará sus funciones el lunes 5 de enero. Desde que se conoció el caso, solo estuvo operativa un día, el viernes 26 de diciembre. Hasta ahora, Aguilera no ha entregado declaraciones públicas.
La polémica se intensificó luego de revelarse que otro paciente habría visto postergada su intervención quirúrgica y que posteriormente falleció. Ante este escenario, el Ejecutivo ha respaldado la versión inicial del Hospital del Salvador, que negó irregularidades en el procedimiento.
Durante la mañana del viernes, el recinto había anunciado un punto de prensa para abordar el tema. Sin embargo, este fue cancelado sin una explicación clara. Más tarde, el hospital difundió un comunicado donde señaló que el paciente fallecido llevaba cinco días hospitalizado en estado grave y que recibió atención médica acorde a su condición.
Además, el director del hospital, Jorge Zajjur, ordenó una auditoría clínica que ya se encuentra en curso.
Desde el gobierno, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, tomó contacto con Aguilera apenas se conoció la situación. Según fuentes del Ejecutivo, la ministra aseguró que no participó en la decisión quirúrgica ni influyó en los protocolos aplicados en la atención de su madre.
Aguilera también habría señalado que no se enteró de inmediato de la operación. El ingreso de su madre al hospital ocurrió el 23 de diciembre, día en que la ministra se encontraba en la Región de Valparaíso inaugurando el hospital Claudio Vicuña de San Antonio junto a autoridades y parlamentarios.
La Moneda ha optado por sostener la versión entregada por el Hospital del Salvador. En ella se indica que la atención cumplió con los protocolos institucionales y que la paciente reunía los criterios de priorización por edad y condición clínica.
Por ahora, el gobierno ha decidido mantener a Aguilera en el cargo, a la espera de los resultados de la auditoría. Desde el Ministerio de Salud reconocen que la ministra se encuentra afectada por el impacto personal y político del caso.
Aumentan las críticas desde el mundo político
Las reacciones no se han hecho esperar. Desde la oposición y el oficialismo se han endurecido las críticas, e incluso se han planteado eventuales acciones judiciales.
El senador Iván Flores, presidente de la Comisión de Salud del Senado, afirmó que la ministra debe entregar explicaciones claras al país. No obstante, llamó a respetar el debido proceso y a no adelantar juicios antes de conocer los resultados de la investigación.
Desde la Democracia Cristiana, el diputado Eric Aedo fue más duro. Señaló que la permanencia de Aguilera en el cargo es insostenible y pidió que dé un paso al costado. En caso contrario, sostuvo que el Presidente debería exigir su renuncia.
La senadora Claudia Pascual indicó que, si los procedimientos fueron los mismos que para cualquier paciente, el caso debe aclararse con transparencia. De no ser así, advirtió que podrían corresponder responsabilidades mayores.
Desde el Frente Amplio, el diputado Patricio Rosas pidió cautela. Señaló que aún existe información poco clara y que se debe investigar si hubo intervención administrativa o vulneración de los protocolos habituales.
Por su parte, el senador socialista Juan Luis Castro subrayó que cualquier decisión política debe basarse primero en los resultados de la auditoría médica y en una reconstrucción precisa de los hechos.








