Crimen extremo en cárcel de La Serena, presunto canibalismo y traslados que nunca se ejecutaron

Un homicidio de extrema violencia ocurrido al interior de la cárcel de La Serena dejó en evidencia graves fallas en los protocolos de seguridad y traslado de Gendarmería. El crimen se produjo en la celda número 20 del módulo 91, donde dos internos compartían espacio pese a contar con órdenes formales para ser trasladados a otros recintos, instrucciones que no fueron cumplidas.
La víctima fue identificada como Felipe Sepúlveda Ramos, de 26 años. El presunto autor del crimen es Manuel Fuentes Martínez, de 21. Ambos permanecían en la misma celda desde hacía varios días, aun cuando existían resoluciones internas que ordenaban su separación y traslado fuera del penal serenense.
El hecho quedó al descubierto cerca de las 9.00 horas del domingo 8 de febrero. Durante una ronda de rutina, un funcionario de Gendarmería ingresó a la celda y encontró a ambos internos aparentemente dormidos. Sin embargo, la presencia de manchas de sangre llamó de inmediato su atención.
Al intentar despertarlos, solo uno reaccionó. El otro presentaba lesiones visibles en el rostro y el cuello, y no mostraba signos vitales. Según el informe preliminar, Sepúlveda se encontraba tendido en el suelo, cubierto hasta el cuello, con heridas que evidenciaban una agresión de alta intensidad.
El funcionario despertó entonces a Fuentes, quien fue identificado preliminarmente como el agresor. De acuerdo con antecedentes recogidos por Gendarmería, el ataque habría comenzado con una agresión con arma cortopunzante en el cuello de la víctima. No obstante, las lesiones detectadas daban cuenta de un nivel de violencia mayor.
Sepúlveda presentaba heridas en el ojo, la oreja, parte del rostro y una de sus manos. Posteriormente, la Fiscalía estableció que el agresor también lo habría mordido, configurándose presuntos actos de canibalismo durante el ataque.
Tras el hallazgo, Gendarmería activó los protocolos de emergencia y aisló al presunto autor en otra dependencia del penal. En ese contexto, Fuentes confesó haber atacado a su compañero durante la noche, argumentando que actuó en defensa propia.
El interno fue trasladado al área de salud del recinto, donde un médico constató que presentaba un trauma ocular con una data aproximada de siete días. A las 9.35 horas, personal de enfermería confirmó oficialmente el fallecimiento de Sepúlveda, dejando constancia de la ausencia de pulso y reacción a estímulos vitales. De manera preliminar, se consignó un paro cardiorrespiratorio como causa de muerte, a la espera de la autopsia.
Gendarmería denunció el hecho ante el Ministerio Público, lo que motivó la llegada de un equipo especializado ECOH por instrucción del fiscal Eduardo Yáñez. Paralelamente, el fiscal Mario Concha ordenó diversas diligencias, entre ellas la incautación del arma utilizada, levantamiento de huellas, fijación fotográfica del sitio del suceso y la autopsia correspondiente.
En cuanto a los antecedentes penales, Sepúlveda cumplía una condena de cuatro años y un día por robo con violencia. Fuentes, en tanto, registraba múltiples condenas previas, incluyendo robo con violencia y porte de arma prohibida. Además, en 2023 protagonizó una fuga desde la cárcel de Puente Alto.
Tras el crimen, Gendarmería dispuso el traslado inmediato de Fuentes al Recinto Especial Penitenciario de Alta Seguridad, donde quedó recluido en régimen de aislamiento. De forma paralela, se inició un sumario administrativo para establecer eventuales responsabilidades internas.
Fuentes vinculadas a la investigación indicaron que ya se detectaron irregularidades graves, ya que ninguno de los dos internos debía permanecer en la cárcel de La Serena. El 4 de febrero se había ordenado el traslado de Fuentes a la cárcel de Rancagua, luego de que manifestara temor por su seguridad, mientras que Sepúlveda debía ser trasladado a la cárcel de Antofagasta en fechas similares.







