Más pasajeros por vehículo: el modelo internacional que evalúa Transportes para modernizar los taxis colectivos

La futura administración estudia modificar el límite de cuatro pasajeros fijado en 1992 para permitir vehículos tipo van en ciertos recorridos.
El próximo ministro de Transportes, Louis De Grange, analiza cambios estructurales al sistema de taxis colectivos en Chile, con el objetivo de optimizar el transporte en superficie y adaptarlo a nuevas realidades urbanas. La propuesta apunta a flexibilizar la capacidad máxima de pasajeros permitida por vehículo, tomando como referencia modelos implementados en países como Estados Unidos, Australia e Inglaterra.
Actualmente, el decreto vigente desde 1992 establece que los taxis colectivos deben contar con cuatro puertas, un máximo de cinco plazas, un conductor y cuatro pasajeros, y una antigüedad máxima de 12 años en la Región Metropolitana. La idea en estudio implicaría modificar esa normativa para permitir, en determinadas condiciones y recorridos específicos, vehículos con capacidad de entre nueve y once pasajeros, similares a vans de transporte urbano.
Modernización del sistema y uso de tecnología
Según antecedentes conocidos, la propuesta no eliminaría la flota actual, sino que abriría la posibilidad de ampliar la oferta en sectores donde la demanda supera la capacidad disponible. La medida se proyecta como una política pública de alto impacto nacional, especialmente en comunas periféricas donde el transporte público presenta mayores carencias.
El enfoque también considera fortalecer el uso de herramientas tecnológicas para conectar mejor la oferta con la demanda, optimizando recorridos y tiempos de traslado. De concretarse, el cambio podría significar una expansión en la escala operativa del gremio, ampliando el tamaño de negocio para pequeños propietarios y conductores.
Referencias internacionales
El modelo que se observa en el extranjero contempla servicios de transporte compartido con mayor capacidad, operando con flexibilidad en trayectos y horarios. En ciudades de Estados Unidos y Australia, por ejemplo, existen sistemas de vans o minibuses que complementan la red tradicional de transporte público en zonas de menor densidad.
En Inglaterra también operan esquemas de transporte comunitario y servicios compartidos que permiten vehículos de mayor tamaño bajo regulación específica.
Impacto esperado
La eventual modificación normativa buscaría mejorar la eficiencia del sistema, reducir tiempos de espera y ampliar la cobertura en zonas con déficit de conectividad. Además, podría contribuir a disminuir la congestión al transportar más pasajeros por viaje.
El debate recién comienza y cualquier cambio requerirá ajustes regulatorios formales. Sin embargo, la propuesta instala una discusión relevante sobre la modernización del transporte público menor en Chile y su adaptación a nuevas dinámicas urbanas.







