Crisis en la Ley Ricarte Soto: miles de pacientes siguen sin acceso a tratamientos de alto costo en Chile
La paralización de nuevos ingresos a la Ley Ricarte Soto mantiene suspendidas decenas de terapias para enfermedades graves y poco frecuentes. Pacientes denuncian abandono, dolor crónico y falta de respuestas del Estado.
La crisis de la Ley Ricarte Soto vuelve a generar preocupación entre pacientes y organizaciones de salud en Chile. A más de una década de su creación, el sistema que financia tratamientos de alto costo mantiene congelada la incorporación de nuevas enfermedades y terapias, dejando a miles de personas sin acceso a medicamentos esenciales.
Actualmente, 39 tratamientos continúan suspendidos por falta de aprobación financiera, afectando directamente a más de 30 mil pacientes que esperan cobertura para enfermedades crónicas, degenerativas y poco frecuentes.
La Ley Ricarte Soto fue promulgada en 2015 con el objetivo de ampliar gradualmente la cobertura estatal para patologías de alto costo. Sin embargo, el listado permanece estancado en solo 27 enfermedades, situación que organizaciones de pacientes califican como una crisis sanitaria silenciosa.
El principal obstáculo sería la falta de un informe financiero de la Dirección de Presupuestos, dependiente del Ministerio de Hacienda. Mientras ese documento no sea emitido, el proceso de evaluación de nuevas terapias permanece detenido.
El senador Juan Luis Castro, integrante de la Comisión de Salud, cuestionó el silencio de las autoridades y aseguró que existe un “marasmo financiero” que ha frenado el avance de la normativa.
Pacientes conviven con dolor y tratamientos inalcanzables
Detrás de la crisis de la Ley Ricarte Soto existen historias marcadas por el dolor y el desgaste emocional. Una de ellas es la de Vicky Helmlinger, paciente diagnosticada con Espondilitis Anquilosante.
La dirigenta explicó que los medicamentos biológicos que necesita superan los 800 mil pesos mensuales, una cifra imposible de sostener para muchas familias chilenas. Según relató, la falta de acceso oportuno al tratamiento provocó la fusión de diez vértebras en su columna.
“Si tu enfermedad no es mortal, no necesita ser cubierta”, recordó sobre una de las respuestas que recibió durante años de gestiones para incluir la enfermedad dentro de la cobertura estatal.
Helmlinger advirtió que, aunque la enfermedad no sea considerada terminal, el dolor permanente afecta gravemente la salud mental, la movilidad y la calidad de vida de los pacientes.
Otra de las afectadas es Valentina Muñoz, quien vive con Hidradenitis Supurativa, patología que provoca lesiones dolorosas y recurrentes.
La joven relató que incluso tareas cotidianas, como abrir una puerta o cepillarse los dientes, pueden convertirse en episodios extremadamente dolorosos. Ante la imposibilidad de costear un tratamiento biológico, debió ingresar a un estudio experimental como única alternativa.
Expertos alertan por histórico estancamiento
La académica Caroline Labbé aseguró que nunca antes, desde la creación de la Ley Ricarte Soto, se había registrado una paralización tan extensa en la incorporación de nuevas patologías.
Diversas agrupaciones acudieron a la Contraloría General de la República para exigir respuestas y acelerar el proceso. Para muchos pacientes, la cobertura no solo representa una mejora en la calidad de vida, sino también una posibilidad concreta de supervivencia.
Mientras los tratamientos existen y continúan avanzando a nivel médico, miles de familias chilenas siguen enfrentando costos imposibles de asumir sin apoyo estatal.





