Rodolfo Carter resolvió no asumir como ministro de Seguridad en el próximo gobierno de José Antonio Kast. La decisión fue comunicada a su entorno la mañana de este jueves y había sido adelantada al presidente electo el miércoles por la tarde, durante una reunión privada en la Oficina del Presidente Electo.
Con esta definición, el exalcalde de La Florida cerró una de las opciones que Kast había evaluado con mayor interés para encabezar la nueva cartera. La negativa puso fin a una discusión que se extendía desde hace semanas y que había generado inquietud tanto en el equipo del mandatario electo como en los partidos del oficialismo entrante.
Carter fue electo recientemente como senador por La Araucanía por un período de ocho años. Su eventual salida anticipada del Congreso se había transformado en uno de los principales flancos políticos del diseño del gabinete, especialmente por el costo institucional y simbólico que implicaría dejar el cargo antes de asumirlo plenamente.
Según fuentes cercanas, la conversación entre Carter y Kast fue directa y en buenos términos. El senador electo buscó explicar con claridad los motivos de su decisión y subrayó la importancia de mantener una relación política sólida con el futuro presidente. Tras el encuentro, ambos se despidieron de manera cordial, dando por cerrado el episodio.
Las limitaciones del Ministerio de Seguridad
En el entorno de Carter explican que uno de los factores determinantes fue el diseño actual del Ministerio de Seguridad. A juicio de su equipo, la cartera cuenta con atribuciones limitadas frente a un escenario de alta complejidad en materia de crimen organizado y delincuencia.
La preocupación central es que el cargo expone al ministro a grandes expectativas públicas, pero sin entregarle herramientas suficientes para responder de manera efectiva. En ese contexto, el riesgo de desgaste político era considerado alto desde el primer día.
Estas dudas ya habían sido expresadas públicamente por figuras cercanas al exalcalde. El actual alcalde de La Florida, Daniel Reyes, sucesor de Carter y amigo personal, advirtió que asumir el ministerio en las condiciones actuales era arriesgado. En una entrevista señaló que, si bien Carter tiene amplia experiencia en seguridad, el ministerio hoy no cuenta con las facultades que, a su juicio, debería tener.
El riesgo político de impulsar reformas desde el cargo
Un segundo elemento que influyó en la decisión fue el costo político de promover cambios legales una vez asumido el ministerio. En el equipo de Carter advirtieron que cualquier intento por ampliar las atribuciones de la cartera podría interpretarse como una reforma hecha a su medida.
Ese escenario no solo podía debilitar su posición política, sino también generar cuestionamientos desde la oposición y desde sectores del propio oficialismo entrante. La recomendación final fue evitar ese flanco antes de que se abriera.
A esto se sumó otra alerta relevante. La eventual renuncia de un senador recién electo para asumir como ministro podría reactivar iniciativas legales destinadas a prohibir ese tipo de movimientos. En ese contexto, Carter podría quedar públicamente asociado a una polémica institucional de largo alcance.
La búsqueda de un nuevo nombre
Con Carter fuera de carrera, José Antonio Kast volvió a abrir el abanico de alternativas para encabezar el Ministerio de Seguridad. Durante este jueves han circulado distintos nombres en la Oficina del Presidente Electo, entre ellos el vicealmirante en retiro Alberto Soto, el general en retiro y diputado electo Enrique Bassaletti y el diputado y presidente de Amarillos por Chile, Andrés Jouannet.
La decisión final aún no está tomada. El contexto es de alta urgencia política, ya que el Ministerio de Seguridad es una de las carteras más simbólicas del denominado “gobierno de emergencia” que Kast ha prometido para enfrentar la crisis de seguridad en el país.





