El acto de despedida del presidente Gabriel Boric realizado este sábado en la Plaza de la Constitución provocó duras críticas desde sectores de la oposición parlamentaria, quienes calificaron la actividad como una señal de “desconexión con la realidad del país” y cuestionaron las declaraciones del mandatario sobre el cierre de su administración.
Durante la actividad frente al Palacio de Gobierno, el jefe de Estado afirmó que deja el cargo “con la frente en alto y las manos limpias”. Sin embargo, diputados opositores aseguraron que esa afirmación no refleja lo ocurrido durante su gestión.
Contexto político tras la despedida presidencial
El primero en reaccionar fue el diputado de Renovación Nacional, Mauro González, quien criticó lo que considera falta de transparencia incluso en el proceso final del gobierno.
Según el parlamentario, resulta contradictorio que el mandatario reivindique su gestión cuando, a su juicio, el cierre del período presidencial ha estado marcado por cuestionamientos sobre probidad.
“Es desconcertante escuchar al presidente decir que se va con las manos limpias cuando su propio proceso de traspaso de mando ha estado empañado por falta de transparencia”, señaló.
Cuestionamientos por el caso de la casa de la familia Allende
Desde el Partido Social Cristiano, el diputado Roberto Arroyo también cuestionó la frase utilizada por el mandatario. El legislador afirmó que la idea de “manos limpias” pierde fuerza si se considera la polémica generada por la compraventa de la casa vinculada a la familia de Isabel Allende.
Ese episodio derivó finalmente en la destitución de la parlamentaria, lo que intensificó el debate político sobre eventuales conflictos de interés y decisiones administrativas del gobierno.
Arroyo sostuvo que reducir la corrupción únicamente al enriquecimiento personal es una visión limitada. Según explicó, la corrupción también puede manifestarse mediante abuso de poder, faltas a la probidad o manipulación de decisiones públicas.
Críticas desde regiones y referencia al caso fundaciones
Las críticas también llegaron desde el Partido de la Gente. El diputado electo por la región del Biobío, Patricio Briones, calificó el evento como un acto de autocomplacencia política.
El dirigente señaló que, desde las regiones, la evaluación de la gestión presidencial es distinta a la presentada en la despedida pública.
Según Briones, uno de los puntos más sensibles sigue siendo el llamado “caso fundaciones”, escándalo que, a su juicio, afectó la confianza pública y golpeó especialmente a los sectores más vulnerables que dependían de programas sociales.





