Ébola en el Congo deja 600 muertos y preocupa por ser el brote de más rápido crecimiento
La Organización Mundial de la Salud confirmó 1.759 contagios desde mayo, mientras expertos africanos advierten que el virus avanza a un ritmo sin precedentes y supera la velocidad de respuesta sanitaria.
El ébola en el Congo continúa agravándose. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informó que el actual brote en la República Democrática del Congo (RDC) ya ha provocado 600 muertes confirmadas y acumula 1.759 casos confirmados desde que fue declarado oficialmente a mediados de mayo.
Las autoridades sanitarias africanas aseguran que se trata del brote de ébola con el crecimiento más acelerado del que se tenga registro, superando incluso a la devastadora epidemia que afectó a África Occidental entre 2013 y 2016.
Wessam Mankoula, responsable de preparación y respuesta ante emergencias de los Centros Africanos para el Control y la Prevención de Enfermedades (Africa CDC), explicó que el número de contagios ha aumentado a una velocidad nunca antes vista.
Según detalló, durante las primeras seis semanas del histórico brote de África Occidental se contabilizaron 994 casos, mientras que en el actual episodio ya se habían registrado cerca de 1.600 contagios en el mismo período.
El virus sigue adelantándose a nuestra respuesta. Se propaga más rápido de lo que logramos desplegar los recursos necesarios para contenerlo», advirtió el especialista.
La cepa Bundibugyo dificulta el control del brote
El brote actual está provocado por la cepa Bundibugyo, una variante poco frecuente del virus del ébola para la cual actualmente no existe una vacuna ni un tratamiento aprobado.
Las autoridades sanitarias consideran que el virus llevaba semanas circulando antes de ser detectado, lo que habría favorecido su rápida expansión.
Hasta el momento, la OMS reporta una tasa de letalidad cercana al 34%. Además, 285 pacientes han logrado recuperarse, mientras que 304 casos sospechosos continúan bajo investigación.
La epidemia afecta a cuatro provincias de la República Democrática del Congo, aunque la mayor concentración de contagios se encuentra en Ituri, una zona marcada por la presencia de grupos armados y una prolongada crisis humanitaria.
Ensayan nuevos tratamientos mientras aumentan los contagios
Ante la falta de terapias específicas para esta variante del virus, el pasado 2 de julio comenzaron ensayos clínicos para evaluar dos posibles tratamientos.
Los investigadores analizan la eficacia del anticuerpo monoclonal MBP134 y del antiviral remdesivir, tanto de forma individual como combinada.
El virus del ébola se transmite mediante el contacto directo con fluidos corporales de personas infectadas, por lo que el aislamiento de pacientes y el seguimiento de contactos siguen siendo fundamentales para contener la enfermedad.
Hospitales cerca del límite y miles de personas bajo vigilancia
La respuesta sanitaria enfrenta importantes desafíos debido a la violencia, los desplazamientos de población y la debilidad del sistema de salud congoleño.
Actualmente existen 22 centros de tratamiento con alrededor de 700 camas disponibles, que operan cerca del 90% de su capacidad. Las autoridades trabajan para habilitar 300 camas adicionales.
Más de 10.000 personas que estuvieron en contacto con casos confirmados permanecen bajo vigilancia epidemiológica. Sin embargo, la tasa de seguimiento alcanza solo el 82%, cuando la OMS estima que debería superar el 95% para controlar eficazmente el brote.
En paralelo, la capacidad diagnóstica aumentó considerablemente: los laboratorios pasaron de realizar unas 30 pruebas diarias en Kinshasa a superar las 2.000 pruebas por día en las provincias afectadas.
La inseguridad agrava la emergencia sanitaria
La OMS también alertó que la crisis de seguridad continúa dificultando el acceso a las comunidades afectadas.
Una de las provincias con transmisión activa es Kivu del Sur, donde persisten enfrentamientos entre las fuerzas armadas congoleñas y el grupo rebelde M23, respaldado por Ruanda, según organismos internacionales.
El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Volker Türk, pidió el cese inmediato de las hostilidades, advirtiendo que la violencia podría provocar nuevos desplazamientos masivos y favorecer la expansión del virus hacia otras regiones e incluso países vecinos.





